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Cómo nació Depthcubing

No sé exactamente cuándo empezó.

No fue un día concreto,
ni una idea que anoté en una libreta.

Fue más bien… una sensación.

Recuerdo que el cubo ya estaba en mi vida.
Como un juego, como un reto, como algo que resolver.

Aprender algoritmos, repetir movimientos,
buscar hacerlo cada vez más rápido…

todo eso estaba ahí.

Pero en algún momento, sin darme cuenta,
dejé de mirar el cubo solo para resolverlo.

Empecé a mirarlo… diferente.

No sé explicar bien cuándo ocurrió ese cambio.

Solo sé que ya no era lo mismo.

El cubo seguía siendo el mismo,
pero mi forma de verlo no.

Y ahí empezó algo.

Comencé a observar.

A detenerme.

A ver cómo cada giro cambiaba no solo los colores,
sino la forma en la que yo estaba percibiendo lo que tenía delante.

Y entonces apareció una pregunta que no me soltó:

¿y si el cubo no es solo algo que se resuelve?

Ahí todo empezó a abrirse.

Porque ya no estaba buscando solo la solución,
sino entendiendo el proceso.

Y ese proceso empezó a reflejar algo en mí.

Me di cuenta de que, de alguna forma,
yo también estaba llena de combinaciones.

De patrones.

De formas de reaccionar que se repetían,
como si fueran algoritmos aprendidos sin darme cuenta.

Y así como en el cubo,
empecé a preguntarme si también podía observarlos…
y cambiarlos.

El cubo dejó de ser solo un objeto.

Se convirtió en un espejo.

Y en ese mismo camino, algo más empezó a aparecer.

La geometría.

Las formas.

Las estructuras que sostienen lo que vemos…
y lo que no vemos.

Sin buscarlo, todo empezó a conectarse.

El cubo, la observación,
mi forma de pensar, de sentir, de mirar.

Como si cada pieza empezara a encontrar su lugar.

Y entonces apareció una palabra:

Depthcubing.

No como una marca.
No como un concepto cerrado.

Sino como una forma de nombrar algo que ya estaba ocurriendo.

Depthcubing es, para mí,
mirar el cubo más allá de la velocidad.

Es jugar, sí…
pero también observar.

Es resolver,
pero también comprender.


Es darme cuenta de que no todo se trata de llegar al final,
sino de lo que veo… mientras voy girando.

Hoy siento que Depthcubing sigue naciendo.

En cada momento en el que me detengo a mirar,
en cada vez que dejo de correr…
y empiezo a observar.

No es algo terminado.

Es algo vivo.

Y si estás leyendo esto,
quizás no sea casualidad.

Quizás tú también estás empezando a mirar… diferente.

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Geometría sagrada lúdica

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de la velocidad.

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